LA HORA (Quito) "Yo soy Abdalá… vengo a jugar el segundo tiempo"

2017-06-18 08:32 | Política Nacional

El líder roldosista volvió a empuñar un micrófono, aunque no llegó tanta gente como esperaban. Bailó, cantó, gritó y pidió votos

Como en los viejos tiempos. Tal vez, no ante la misma cantidad de gente: lucieron repletas unas cuatro cuadras de las 13 que esperaban llenar; pero Abdalá Bucaram volvió ayer a la tarima como en los viejos tiempos. "Vamos con una última canción", dijo luego de ofrecer un auténtico concierto. "El rock de la cárcel".

Con la guayabera blanca estilada de sudor, ya sin correa porque se la había quitado comenzó a bailar sus pasos típicos mientras cantaba. Su hijo, Dalo, con el otro micrófono, silbaba y animaba a su padre a seguir. Fue entonces cuando una muchacha: blusa negra, jeans apretados, zapatos Converse y sombrero, se trepó a la tarima cual adolescente frente a su artista favorito. El ‘Loco’ bailó con ella, como en los viejos tiempos.


Bucaram llegó en helicóptero, hizo un recorrido por el suburbio de Guayaquil a bordo de un auto con los colores del PRE, abrazó a sus hijos, subió a la tarima, dijo algunas malas palabras, se comparó con Jesucristo, se comparó con Ghandi, se comparó con Perón.


La gente lo escuchaba emocionada. Ya lo había dicho muchas veces, pero hubo un momento en que quiso decir “hijuep…” pero se detuvo. Muchos le gritaron: “Dilo, Abdalá. Dilo, Abdalá”. Era el momento en que hablaba del golpe de Estado que lo sacó del poder. “Lo que hicieron conmigo es una infamia”, había dicho. “¿Acaso a Cristo no le dijeron ladrón?”.


Luego, aseguró que pasó 20 años solo en Panamá, porque su esposa solo lo visitaba cada 15 días por atender a sus nietos en Ecuador. “Yo soy Abdalá… y he visto llorar a Dios”, dijo el expresidente. “He visto llorar a Dios porque han saqueado mi país”.


Muchas veces regresó a ver a quienes estaban detrás de él en la tarima para pedirles silencio. Luego siguió: A mí me tumbaron, pero quiero preguntarles ¿qué ganaron?”. Y la gente respondió: “Nada, Abdalá”.


Entonces, volvió a decir: “Yo soy Abdalá… Vengo a jugar el segundo tiempo. Y este juego será del pueblo frente a la oligarquía (…). Dios, a sus elegidos, les deja tinta en el tintero. Y aquí llego yo, lleno de tinta. Quiero preguntarle algo a esa oligarquía: ¿Y ahoraaa? ¿Y ahooraaaaaa? ¿Y ahoooraaaaaaaaa?”. Y se hizo una risotada general.

 


El inicio y el fin

Al encuentro con Bucaram llegaron, demás de sus hijo, sus hermanos, sus nietos, dos rostros claves en su primer regreso, en 2005: el expresidente Lucio Gutiérrez, a quien llamó un caballero y Guillermo ‘El Pichi’ Castro, quien declaró nulos sus juicios ese año, tras su polémica designación.


“No es la hora de las locas que odian”, siguió Bucaram. “Es la hora del ‘loco que ama’. (…) Les vuelvo a decir como les dije antes: ‘Tú me das tu voto, yo te doy escuelas; tú me das tu voto, yo te doy empleo; tú me das tu voto, yo te doy libertad”. ¿Será la confirmación de que será candidato en 2019?


Faltaban unos minutos para que la gente gritara: “¡Qué cante Abdalá!” y para que él respondiera: “Sí, voy a cantar”. Bucaram comenzaba a sacarse, poco a poco el cinturón. “Llego sin odios ni rencores. Voy a extenderle la mano a mis enemigos. Voy a tenderle la mano al presidente Moreno. Creo que es un hombre de paz, diferente. ¿Quién más puede presentar mis credenciales? 57 juicios en mi contra. Ecuador necesita un líder con rostro humano, vengo más fuerte que nunca con mi ‘wacho’”. Y fue cuando se sacó el cinturón y lo empuñó en su mano derecha: “Vengo a extender la mano pero también vengo con el látigo del ‘loco que ama’”. La gente enloquecía.


Bucaram dijo que ya iba a terminar de hablar. Le dijeron que no. Entonces gritaron: “¡Qué cante Abdalá!. Y él dijo: “Sí voy a cantar, pero quiero pedirles perdón porque creyeron en mí y me tumbaron. Les juro por mi madre que yo no sabía (…)”.


Los Iracundos empezaron a tocar. Vino ‘Una lágrima en tu mejilla’. Vino ‘Marioneta’. Y al final, luego del ‘Rock de la cárcel’ y de bailar son su aquella muchacha del sombrero, regresó a ver a su hijo. Pedía un vaso con agua. (ASC/DAB)


El ambiente previo


Abdalá Bucaram llegó en helicóptero a las 16:52 a la cancha de fútbol de un complejo municipal en Cisne II (Octava y la CH), donde lo esperaban decenas de simpatizantes del extinto Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) y del ahora Fuerza Ecuador (FE).


Aunque estaba previsto el arribo a las 16:00, el helicóptero con el exmandatario llegó 52 minutos tarde de lo previsto y de inmediato Bucaram abordó un vehículo descubierto para trasladarse hacia la tarima donde llegó pasadas las 17:45.


En el vehículo lo acompañaron sus hijos ‘Dalo’ y Jacobo Bucaram. Antes de Los Iracundos, se presentaron varios otros grupos musicales y su hermana, Elsa, ya había preparado al público el discurso, que duró más de una hora.


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