ECUADOR: ¡PERDER GANANDO… GANAR PERDIENDO!
ECUADOR: ¡PERDER GANANDO… GANAR PERDIENDO!
ECUADOR: ¡PERDER GANANDO… GANAR PERDIENDO!
ECUADOR: ¡PERDER GANANDO… GANAR PERDIENDO!

ECUADOR: ¡PERDER GANANDO… GANAR PERDIENDO!

2018-02-13 12:30 | Análisis

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz exclusivo para ecuadorinmediato.com

Momentos después de contabilizadas las cifras de la consulta popular llamada por el gobierno de Ecuador, el pasado 4 de febrero de 2018, salieron a flote los comportamientos inusuales de los nuevos "amigos" del gobierno del presidente Moreno, para proclamarse vencedores por el Sí, pero, al mismo tiempo, para generar un sentimiento de pérdida del poder para el régimen y estrellar contra la realidad el "mal sabor" que le daba a esa victoria el cobro de factura política que ha comenzado a partir del cierre de urnas. Ahora resulta que sabemos solo el porcentaje por el SI o el No, pero el CNE está ocultando ¿Con cuantos votos ganó cada pregunta? No es eso ganar o perder en credibilidad, yo apunto a la verdad y me saltan dudas.

 

       La historia política nacional siempre se ha dimensionado en función de quien gana en las urnas, sea para elegir mandatarios como para definir procesos en consulta, escoger nuevas constituciones, o validar los golpes de estado. De buena o mala forma en el país la clase política definió sus diferencias clamando porque el votante lo respaldó y, tan solo en una ocasión el resultado fue favorable a la gran masa, cuando se impidió la privatización del seguro social, lo demás ha sido cuestionado por la inefectividad o el olvido.

       Iniciado el nuevo tiempo de gobierno con el presidente Moreno Garcés, se tomó la decisión de convocar a consulta popular para este tiempo con el afán, según su criterio, de dar gobernabilidad a la nación que estaba polarizada.  Con severos cuestionantes de legalidad por la forma como se convocó al referéndum, que nunca tuvo informe de control constitucional y, en el fondo, ser un llamado a la revancha y venganza al ponerle nombre y apellido al tema para destruir a Correa y el Correismo.

       Resultado: Un promedio del 65% para el Sí, y un 35% para el No. Si fuese por las cifras el ganador sería evidente, pero la verdad se estrella con la realidad y se puede llegar a una amarga conclusión que le arrebata al gobierno el triunfo, birlándole la legitimidad y volverlo perdedor futuro del proceso.

 

       A Alianza PAIS se le volvió en el último tiempo pasado reciente, muy pero muy difícil lograr un reconocimiento al triunfo frente a una clase política hábil que le negó todo éxito, en especial pese a ser ganador en los números. Una prueba de ello es el 2014, tras las elecciones seccionales en las obtuvo cerca de 150 alcaldías, 16 prefecturas, un elevado número de juntas parroquiales, pero, y era irónico, ante la opinión pública tal como fue presentado en los medios de comunicación con un sesgo evidente en contra, eran los perdedores porque se les había arrebatado las alcaldías de Quito, Cuenca y el haber perdido nuevamente en Guayaquil.  El pasado abril de 2017, el apretado triunfo de Lenin Moreno fue manchado por el reclamo crecido de fraude con el que inició su gestión acompañado de esas sombras de duda.

       Ahora, ese 65% de votos por el Si en favor de las 7 preguntas se lo mira como un gran resultado para los planes del régimen, pero, de inmediato los grupos políticos amigados u opositores del mandatario se abalanzaron a hacer sus cuentas y proyectar sus ambiciones.  Cada uno se sintió ganador del proceso, por los motivos que sean, pero ganador a fin de cuentas con todo el perjuicio a la imagen del gobierno de Moreno Garcés, que también cantó victoria, pero sin ser reconocido en su totalidad por fieles y adversarios y con ello inició la aplicación de la primera parte del adagio más exacto de la ciencia política: “Perder ganando”, frente al “Ganar perdiendo” que le están enrostrando desde el otro lado.

 

¿Por qué “perder ganando”?

                 Ante todo, es un proceso con resultados indefinidos. El CNE solo ha proclamado resultados totales sin votos, es decir solo se le han dado a la población ecuatoriana los porcentajes, pero no cuantos votantes equivalen a cada uno de ellos. Ni en la página web del Consejo Nacional Electoral, ni tampoco en los boletines oficiales de proclamación de resultados constan ¿Cuántos votos y votantes tuvo cada pregunta por el Sí o el No? ¿Cuántos Nulos, cuántos blancos? ¿Cuál fue el nivel abstención y ausencia, o la votación real de los migrantes? Por más obvio que resulte aquello, se le está ocultando a la opinión pública este dato muy decidor que definiría políticamente muchos hechos futuros.

                Es notorio que el Sí tuvo muchos padres promotores entre 17 partidos y 23 organizaciones sociales. Es decir, entre todos hicieron 40 tutores que se hicieron dueños de la votación del triunfo. Pero, es una verdad innegable que esta cifra del 65% es indivisible. O sea, no hay como fragmentar y darle a cada uno un pedazo de la votación obtenida, ya que no se puede generar un factor común que permita la operación matemática de división. Por lo tanto, nadie sabe con cuanto ganó su organización o partido, nadie puede hacerse del capital político porcentuado y proclamar la victoria, menos el gobierno que no puede dimensionar el verdadero apoyo. En ello es perdedor el régimen, ya que tener un voto indefinido no le convierte en ganador en sí, y más bien por el contrario abre el costado para la fragilidad.

                La indefinición del éxito es lo peor que le puede ocurrir a un político o a un partido. Es decir: sabemos que ganamos, pero no sabemos con cuánto. Tal fenómeno solo conduce a la disputa permanente por saber la precisión de lo obtenido, y, además lo mueve al reclamo en forma generalizada al no definir el cálculo apropiado de lo que a cada uno le toca.   Y fue eso lo denotó el lado más débil del régimen ante sus asociados, los cuales se juntaron a última hora, unidos solo por el odio a Correa y a la espera de un apoyo consolidado para sus afanes. Con el triunfo en sus manos no saben cómo repartirse, convirtiéndolos en los perdedores del todo al no poder llevarse en partes.

                Lo ingrato del tema le resultó al gobierno del presidente Moreno, a horas de haberse proclamado los resultados, ya que la oposición pareciera no estar dispuesta a cederle nada de lo obtenido en las urnas para beneficio del régimen. Así, quien hace cabeza de la oposición, Guillermo Lasso (CREO) reclamó frontalmente al mandatario que, por haber ganado el sí, debe proceder a cambiar el modelo económico como una obligación. El ex MPD hoy UP, que tan activamente participó en el debate con su aporte intelectual tirando huevos y piedras a Correa se alistó para exigir diálogo con resultados que implica muy seriamente que le devuelvan la UNE, el Fondo de Cesantía del Magisterio y el control de las Universidades.  El sector empresarial se sumó a la lista de pedidos exigiendo el cambio total del frente económico, eliminación de los impuestos y apertura a las privatizaciones. Otros grupos políticos y sociales clamaron con el Sí en la mano que  se suspenda totalmente la explotación minera y petrolera,  al tanto que mas de un grupo amigüis del régimen clamó gritando al cielo en la voz de Diego Salgado (CRE), que se vayan: la canciller Espinoza, la ministra de justicia Rosanna Alvarado, el de finanzas Carlos de la Torre, el socialista Zambrano de Defensa y la seudo-comunista Vicuña de la Vicepresidencia, todo esto porque para estos sectores no se había triunfado en la consulta sino que les toca al menos una parte del gobierno, ya que en verdad son diez años y ocho meses los de Alianza PAIS, y deben irse porque ya les toca.

 

               Más grosero es el espectáculo de pasarle la factura al gobierno el que están dando un grupo de presión que en distintas formas, modos y organizaciones, están reclamando puestos en el nuevo consejo de participación transitorio. Para ello, han resuelto presentar una lista de notables prominentes que tiene el gran mérito de ser anticorreistas y haber fracasado en los exámenes para los distintos cargos por lo que se consideran con derecho a optar por ese espacio de poder.

             Penoso ver como se desata al mismo una guerra de venganzas por quienes no fueron nombrados antes por el CPCCS, por lo que ahora reclaman hasta los sueldos que les han pagado a los consejeros y no ganaron los perdedores en insólito reclamo. Como no hay puesto para tantos ganapanes y buscaempleos la guerra del campeonato nacional de los rabos de paja la terminará perdiendo el régimen, que será acusado e insultado por perdedores de tan deshonroso encuentro.

            No hay consideración con el régimen, y en las últimas horas ni siquiera es válido para los que fingen amigos del gobierno que el presidente Moreno Garcés se las haya jugado por la consulta aún a pesar de sus ex compañeros de partido, de su propio creador y tutor contra el que se ha ido de frente. Triste realidad que se enfrenta a la nación por una clase política codiciosa e intransigente, triste final para un gobierno que llegó con el progresismo y la izquierda para terminar pactando con la derecha, eso no tiene buen fin.

 

¿Y, porqué ganar perdiendo?

                A diferencia del grupo enfrentado en la consulta, Rafael Correa optó por salir a reclamar el voto en las calles, de pueblo en pueblo, de plaza en plaza y de radio en radio. Fue todo él, argumentando, exponiendo, discutiendo, razonando, y hasta perdiendo la paciencia a preguntas cuestionadoras con razón o sin ella. Total, luego de dos meses de campaña alcanzó un 32 al 35% en favor del No. Solo se saben esas cifras, pero no los votos alcanzados, sin embargo, es evidente que, a más de Manabí, Guayaquil y el Quito descentralizado, en toda la nación logró impactar con su presencia alcanzando esa cifra nada imaginable frente al plan de acabar con Correa y el Correismo.

                La votación y los votos alcanzados por Rafael Correa no han sido aclarados hasta ahora, porque el CNE -nuevamente- no le ha dicho a la nación ¿Cuántos votos tuvo el No? Sin embargo, es evidente que esa masa de papeletas es suficientemente fuerte para un solo líder frente a 40 grupos, tendencias, partidos y movimientos en esta consulta. Es notorio que los alcanzó sin partido, sin estructura, sin recursos, con actitudes del consejo electoral que buscaron perjudicarlo, con preguntas que implicaban prejuicio si se decía que no, sin medios de comunicación que crearon inequidad y censura previa en su contra, sin publicidad masiva, sin el favoritismo de la clase política que pronto le olvidó los beneficios que recibió de su gobierno, o una campaña sostenida para ensuciar su imagen mas los casos que le acusan a su gobierno por corrupción o derroche. Con eso y todo obtuvo ese 35%.

                Aficionada como es la clase política por hacer comparaciones, se topan con una ingrata noticia y es que Correa con ese 35% podría fácilmente presentarse a elecciones y ganar una primera vuelta. Es más, asimilado lo que ocurrió en febrero 2017, que Moreno obtuvo el 39.5%, con partido y con fuerza electoral del Correismo, el llegar a esa cifra solo denota que el ex presidente no ha sufrido desgaste en su popularidad y aceptación contabilizada en votos, ya que se vuelve a acercar a esa cifra con la división del neo-morenismo encima.

                Rafael Correa en una sensación de “solo contra el mundo” pudo convertir en la consulta en un debate en su contra y a favor, por lo que puede reclamar para sí mismo ese 35%, que no es divisible sino único. En cambio, entre los 40 opositores a él no hay esa posibilidad, y, por ende, el ganar con esa sensación del “todos contra uno” no les conviene éticamente ya que la política del “Cargamontón” no ha sido bien recibida por la población que quiere a Correa, y hasta aquellos que no, pero que no son partidarios de este tipo de actuaciones que deterioran el sentido de la política hasta su destrucción total. Es evidente además que la política del resentimiento, el cobro de venganzas y hasta las acciones de engaño no ayudaron a deteriorar al ex presidente, muy por el contrario, lo victimizaron y generaron la sensación de que la ingratitud y la traición, tanto como los pactos con la derecha y la oligarquía, se van extendiendo en el imaginario colectivo que identifica con tal comportamiento al actual presidente que se volvió contra su amigo y tutor.

                La parte negativa de esta sensación del ganar perdiendo de Correa Delgado está en que todo el capital político acumulado y recibido no pareciera tener beneficiario final. Lo obtenido en esta lucha electoral solo se queda en él, no hay ningún líder evidente que recoja algo, o gran parte de lo ganado. Es más, los próximos pasos del correismo deberán ser sin Correa, sin partido, sin su candidatura y en una forma de enfrentamiento desigual que puede extinguirlos. Sin embargo, los procesos ahora deben demostrarse que no dependen de las personas y la revolución ciudadana tiene en cambio la verdadera opción de seguir con el aporte de esta herencia dejada por el ex presidente, pero haciendo suyo el gran caudal que hay entre sus gentes y el recuerdo de la población que cada vez se explica menos porque quieren destruir lo que hizo y dejó Rafael Correa Delgado.

                  Pese a haber ganado el Sí, resultan perdedores y los gobiernistas y ganadores los opuestos al neo-morenismo por todo lo señalado, convirtiéndose en verdadera aquella frase pronunciada el mismo 4 de febrero frente a las urnas: “Hasta hoy eran todos contra Correa, incluido Moreno. Desde mañana, son todos contra Moreno, incluido Correa”. (FHA).

Dr. Francisco Herrera Araúz es Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex Agencia productora de contenidos editoriales para @ecuadorinmediato.com / Derechos Reservados.

Fuente fotos. CNE- Ecuadorinmediato.com

 


Enlaces relacionados


+ Ver otras noticias