CENTRO (Santo Domingo) La provincia y el cantón en sus manos

2019-05-16 07:45:31 | Política Nacional

Los agentes civiles de tránsito ayer tuvieron más trabajo de lo normal. La mayoría se concentró en la avenida Quito para desviar al tráfico

El caos por la aglomeración de vehículos empezó en el semáforo de la zona del hospital Gustavo Domínguez, donde dos vallas en la calzada confundía a los conductores. Más adelante, en la gasolinera de la 9 de Diciembre había más vallas y uniformados, que cumplían órdenes de no dejar pasar con dirección hacia el recinto ferial, donde unas cuatro mil personas acudieron para ver y saludar al nuevo alcalde, Wilson Erazo, que se posesionaba como la nueva autoridad del cantón.

Era el día que Erazo esperaba. Al llegar recibió honores del Batallón Montúfar, la Policía y los bomberos. Caminó por una alfombra roja, subió a la mesa principal para ser aplaudido por una multitud, conformada además de autoridades por diversos grupos sociales.

Recibió el mishili (corona de algodón) y el bastón de mando a cargo de dos nativos tsáchilas. 

Después vino la investidura, en medio de luces artificiales recibió la cinta verde y rojo y junto a los 13 concejales hicieron la toma de juramento, a cargo de jóvenes artistas. 

El Himno de la Alegría, interpretado por la orquesta sinfónica del conservatorio Cristóbal Ojeda Dávila y el cantante Emby, fue el preámbulo al discurso más esperado, que duró 25 minutos.

 

Discursos. Un intérprete de señas y la chica que recogía cada hoja que leía el alcalde le acompañaron en la tarima. 

“Inicia el cambio, inicia el trabajo”, empezó diciendo tras su saludo protocolario.

Repitió muchas cosas que anunció en campaña y en sus últimas entrevistas: que impulsará la creación de la universidad, que hará parques, museos, un centro de arte, lugares de esparcimiento, construirá pasos a desnivel.

También impulsará el puerto terrestre, el turismo, mejorará el servicio de faenamiento de ganado,  la recolección y disposición final de desechos usando la tecnología, ofreció potenciar  el aeropuerto, crear ventanillas multiservicios, planes de viviendas, incrementar la seguridad ciudadana, y “quisiera poner mi mirada en las parroquias rurales”.

Aseguró que junto a la Contraloría y otra entidades realizarán veedurías, “combatiremos la corrupción al interior del municipio, solicitaré auditorías a las administraciones pasadas, rendiremos cuentas claras y transparentes”.

Los ediles también tuvieron su oportunidad en el micrófono, hablaron de compromiso y apoyo hacia el burgomaestre, de trabajar por el campo, por el turismo, desarrollo social, por la universidad, participación ciudadana y el área social. 

En su salida el alcalde no atendió a toda la prensa y se dirigió a la Plaza Wilson, que queda en la calle Río Mulaute, donde solo entraron tres carros polarizados, luego fue a almorzar a un restaurante de la zona, mientras cuatro agentes civiles de tránsito, que tuvieron más trabajo que otros días, custodiaban los tres grandes Toyota Grand Cruiser cerrando el paso de la calle, otro caos en la avenida Quito.

 

Prefectura. Para entrar al salón principal de la prefectura había que aguantar amontonamiento y empujones. Estaba repleto, quienes quedaron afuera hubiesen llenado otro auditorio.

Pero adentro, la flamante prefecta estaba feliz, siempre sonriendo, ni el discurso que hizo la gobernadora tsáchila, Diana Aguavil, cuestionando una provincia llena de necesidades, la opacó.

Precisamente Aguavil fue quien le ciñó la cinta de prefecta a Johana Núñez, al viceprefecto Luis Lara, a quienes también entregó obsequios. 

“Después de diez años no tenemos esa gran provincia que los ciudadanos estábamos esperando, un ejemplo es la entrada a la comuna Chigüilpe y a las otras comunas tsáchilas”, dijo Aguavil e instó a Núñez que demuestre su compromiso  y gestión con trabajo. 

“La única manera de hacer un trabajo genial es amar lo que haces y es lo que hemos realizado. Hoy no debemos mirar atrás, es momento de actuar pensando en un futuro mejor”, manifestó de su parte la flamante autoridad, quien desde hoy dirige los destinos de Santo Domingo de los Tsáchilas.  

En sus casi 15 minutos de intervención también indicó que trabajará con técnica, con transparencia, “sobre todo con amor, porque el que ama no traiciona”.

Propuso construir una provincia libre de violencia, articuladamente con las diferentes instituciones. 

“Vamos a trabajar desde el territorio y no solo desde el escritorio”, apuntó.

La prefecta recibiría una administración con seis millones de dólares, según habría indicado Andrea Maldonado, su antecesora. 

Núñez indicó que una vez que tenga un informe global de cómo se entrega la institución lo dará a conocer de forma pública.  

Lo primero que revisará será los contratos de vialidad, “si hay algo incorrecto no dudaremos en tomar las correcciones inmediatas”, advirtió. 

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